En 2023, México experimentó una de las temporadas de huracanes más activas de las últimas décadas, con un total de 11 huracanes de gran categoría que impactaron principalmente las costas del Pacífico y el Atlántico. Este año se destacó no solo por la cantidad sino también por el severo impacto económico que estos fenómenos naturales dejaron a su paso. El huracán Otis, por ejemplo, causó daños por más de 37,300 millones de pesos en Guerrero, con un costo significativo para la industria aseguradora, que pagó más de 11,200 millones de pesos en indemnizaciones. Sin embargo, este desembolso solo cubrió el 30% de los daños totales.
A pesar de este escenario, la mayoría de las pólizas de daños en México no incluyen cobertura para fenómenos hidrometeorológicos, lo que resalta una preocupante brecha de protección ante estos desastres naturales. Con el objetivo de mitigar este déficit, AXA México ha expandido su oferta de seguros paramétricos, proporcionando indemnizaciones rápidas a afectados por huracanes categoría 3 o superior, a quienes estén dentro de un perímetro de 100 km de las costas afectadas.
La situación es particularmente grave en Guerrero y otros 16 estados costeros, que acumulan casi la mitad de las pérdidas económicas derivadas de riesgos hidrometeorológicos en el país, superando los 608,000 millones de pesos en daños desde el año 2000. El número de asegurados contra este tipo de riesgos es alarmantemente bajo, con solo 842,000 pólizas activas a nivel nacional, de las cuales apenas el 0.84% corresponden al estado de Guerrero.
Esta realidad plantea un desafío crítico para México, que debe enfrentar no solo la creciente frecuencia e intensidad de estos fenómenos naturales, sino también la urgente necesidad de ampliar la cobertura de seguros para proteger a su población y economía contra los devastadores impactos de futuros eventos hidrometeorológicos.

